viernes, 23 de septiembre de 2016

Exposición sobre el tren en Madrid en 1830

Era el día 23 de septiembre del año 1830 cuando el Diario de Avisos publicaba la noticia de que en Madrid habría una exposición de los modelos del “camino de hierro”, que era como se denominaba en esos momentos al tren, que se había concedido a Marcelino Calero y Portocarrero y que llegaría hasta Sanlúcar de Barrameda. Esta exposición se organizaba para sacar fondos para la Real Inclusa.
Este es el texto que publicaba el periódico:
Habiendo concedido SS.MM. y AA. a don Marcelino Calero y Portocarrero el honor de admitirle a presentar y poner en movimiento en su augusta y real presencia los modelos del camino de hierro locomotor y carruajes movidos a impulso del vapor, los que han merecido la real aprobación, ha ofrecido generosamente a la junta de Damas de honor y mérito exponerlos al público en beneficio de la Real Inclusa. Las exhibiciones se harán en los días de hoy 23, 24 y 25 del actual, por la mañana de once a doce, y por la tarde de cinco a seis, en uno de los salones del Real Consulado, en donde se hallará Calero para poner dichos modelos en movimiento, y dar las explicaciones que pidan. El del camino de hierro representa el que se va a establecer con real privilegio por medio de acciones desde Jerez de la Frontera al Puerto de Santa María, Rota y Sanlúcar de Barrameda. El precio de la entra será 2 rs de vellón cada persona, dejando a voluntad de cada uno el aumentar la limosna, la que recibirá el tesorero de la Inclusa.

domingo, 18 de septiembre de 2016

El muelle de Bonanza, según María Dolores Rodríguez Doblas

En la revista Sanlúcar de Barrameda, del año 2004, María Dolores Rodríguez Doblas publicaba un artículo titulado Aproximación a la figura de Rafael Esquivel Vélez, apoderado en Sanlúcar de los Duques de Montpensier, del que transcribo lo que sigue, relacionado con el muelle de Bonanza:

El gobierno, en 1852, por la acción de D. Santiago de Tejada en Madrid, se hace cargo de la mejora del muelle de Bonanza o puerto de Sanlúcar.
Estos trabajos se plantean junto a los proyectos que se hacen para mejorar la navegabilidad del río, por la Junta de Comercio de Sevilla, alentada por su Alteza Real y recomendada muy encarecidamente, por Tejada en los Ministerios de Marina y Guerra para que se atiendan las obras, se sufraguen los gastos y acepten los proyectos que sobre la Barra de Bonanza, el muelle de Sanlúcar, y el de Chipiona hacían los ingenieros de la Compañía.
Como consecuencia, se acondicionó el camino de Bonanza a Sanlúcar para facilitar el servicio de carros.
La agencia de transportes “la O” se encargó de traer y llevar bultos, cajones, alimentos desde Sevilla hasta Bonanza.

Calle Almonte

Es una calle que conserva el mismo nombre que ya tenía a principios del siglo XVI, aunque también cambió la denominación varias veces. Va desde la calle Caballeros hasta la calle Baños, aunque el último tramo es una escalerilla que también lleva el mismo nombre.
En un principio la calle estaba formada pegada a parte de la muralla de la villa y más tarde para bajar se hizo un postigo que pronto se convirtió en cuesta que llevaba a la parte baja de la villa.
El nombre de la calle se debe a la familia Almonte, que ocupó grandes cargos a lo largo de la historia y que residía en una de las casas de la calle. El año 1656 aparece en varios documentos como calle de Diego Aldama, que también vivía en el lugar y que podemos traducir por la calle donde vive Diego Aldama, como antes lo era donde vivía la familia Almonte, una forma de indicar en los documentos el lugar donde se encontraba.
En la antigüedad, y hasta la construcción del Palacio de los Orleans, existía donde hoy se encuentran los jardines una calle que iba de la calle Almonte a la cuesta de Belén y que se llamaba Luis de Almonte.
Otros nombres que han tenido la calle y la cuesta son el de Cuesta de la Madre Ignacia, nombre que se debía a un hospital que existió debajo de la cuesta. También tuvo el nombre de una de las hijas de Antonio de Orleans, Amalia de Orleans o Cuesta de Riego, para volverse más tarde a poner el nombre de Calle Almonte.
En esta calle se encontraba desde el año 1939 uno de los edificios e institución más visitados y más queridos de la Sanlúcar de esos años, la Casa de Maternidad, fundada por Infanta Beatriz de Sajonia, esposa del infante Alfonso de Orleans y Borbón y todavía muchos sanluqueños conocen esa calle como la calle de Maternidad. Hoy en ese edificio se encuentra el conservatorio de Música Joaquín Turina.
En una parte del Ayuntamiento, que da a la calle, se encuentra en estos momentos el Aula Municipal de Cerámica.













Bibliografía:
Historia Antigua y Moderna de Sanlúcar de Barrameda
Juan Pedro Velázquez Gaztelu
Historia de la ciudad de Sanlúcar de Barrameda
Pedro Barbadillo
Calles y Plazas de Sanlúcar de Barrameda
Narciso Climent Buzón





sábado, 10 de septiembre de 2016

Calle de la Capillita

La calle de la Capillita tuvo desde la antigüedad una unidad, por lo menos en el nombre, con lo que hoy es la calle Colón, en un principio los dos tramos que van desde la calle Regina hasta la plaza de los Cisnes tuvieron el nombre de Calle Muleros e incluso cuando el Ayuntamiento en 1892, con motivo de celebrarse el IV Centenario del descubrimiento de América, decide poner a una calle el nombre del descubridor Cristóbal Colón se le puso al tramo completo, desapareciendo el nombre de Muleros.
El año 1886 el bodeguero sanluqueño Juan de Argüeso decide construir una capilla dedicada a la Virgen del Carmen, que se cuenta que antes se encontraba en una hornacina en el mismo sitio.
A partir de este momento la calle comenzó a ser nominada popularmente como calle de la Capillita, la calle donde se encuentra la capillita de la Virgen del Carmen que adjudican a los caleseros que vivían en la zona. Se da la paradoja que durante muchos años la calle tuvo un nombre administrativo y otro popular, ya que el nombre de calle de la Capillita no se lo adjudicó de forma oficial el Ayuntamiento en Pleno hasta el año 1984.

Calle que fue adquiriendo una personalidad propia de calle netamente comercial al ser una de las primeras calles peatonales que existieron en Sanlúcar una calle de continuo trasiego de muchísimas personas, que hoy es de las más personas visitan.







miércoles, 7 de septiembre de 2016

Victoriano Jiménez en Sanlúcar

Victoriano Jiménez fue uno de los más importantes, uno de los grandes jinetes de la historia de las carreras de caballos en España. Estuvo en activo desde el año 1911 hasta 1958, llegando a montar cuando ya tenía 64 años.
Era físicamente pequeño y participaba durante esos años en los grandes premios de Madrid, San Sebastián e incluso cuando terminaba la temporada se marchaba a Egipto a continuar montando.
En una entrevista que le realiza la revista Blanco y Negro el 26 de junio de 1932, el periodista Héctor Licudi le pregunta:
¿Recuerdas la primera carrera que ganaste en tu vida?
La respuesta de Victoriano fue:

- ¡Claro…! Fue en Sanlúcar de Barrameda, con una yegua que se llamaba Pepa, de Vázquez, un ganadero de Sevilla, donde me crié. Era yo un chico entonces…

martes, 6 de septiembre de 2016

Calle Virgen de la Estrella, antigua de los Saters

Seguramente más de un vez nos habremos preguntado a que se debe un nombre tan extraño para una calle, pero la realidad es su verdadero nombre es el antiguo de Callejuela de los Sastres, sólo que uno de esos errores a la hora de poner el rótulo hizo todo el mundo terminara conociéndola con el nombre con errata de Calle de los Saters.
En la actualidad es una calle o callejón sin salida, pero no siempre fue así, pues antiguamente continuaba, haciendo ángulo recto y llegando hasta la Calle Torno e incluso también llegaba por la otra parte hasta la Calle de San Juan, formando con la Calle Torno y Calle del Truco la llamada Alcaicería.
Fue el año 1751 cuando un vecino llamado Crescencio Vargas presentó un escrito en el que solicitaba que se pudiese cerrar la porción de calle que daba al callejón del Truco. La explicación que daba el vecino era que la calle se encontraba llena de suciedad e incluso nido de delincuentes.
Hasta el año 1895 la calle estuvo cerrada por la parte de la Plaza de San Roque con una verja que colocó el vecino Pedro Díez, que el mismo quitó ese año y que hace unos años volvió a ponerse, estando de día abierta y por la noche se cierra.

Hace unos años la calle se rotuló como Calle Virgen de la Estrella, aunque en el azulejo se puso “antigua calle de los Saters”. En esta calle se encuentra la sede de la hermandad del Cautivo y de la Virgen de la Estrella y es una de las calles más fotografiada por las personas que pasan por encontrarse bastante adornada de macetas.





viernes, 2 de septiembre de 2016

El lebrillo

Ayer, paseando por una de las calles de Sanlúcar encontré en un jardín este objeto que hoy sirve de macetero de geranios, pero que antes tenía otra utilidad. Es el lebrillo.
Supongo que mucha gente habrá visto en sus casas este objeto. Habrá visto en su casa el lebrillo que servía para lavar la ropa, vamos las lavadoras de hace unos años, que era de propulsión por brazos y la ropa se restregaba en los conocidos lavaderos, que eran unas maderas que dejaban los nudillos de las manos destrozados.
La tarea de lavar la ropa tenía varias palabras que se han perdido, pero que estoy seguro que muchas personas cuando lean esto se acordaran:
Lebrillo: El lebrillo era el objeto de barro que había en muchas casas y que se utilizaba para lavar la ropa. Se llenaba de agua con cubos y a partir de aquí a refregar. Solía tener un agujero en el fondo, que se tapaba con un corcho y que servía para vaciarlo.
Lavadero: El lavadero era un objeto de madera que se ponía sobre el lebrillo y sobre el que refregaba la ropa, dándole jabón o detergente.
Ojo: Se llamaba ojo al agua con el que se lavaba. Yo nunca entendí muy bien a que se referían pero recuerdo escuchar decir: “Mira que buen ojo, se ha hecho hoy”.
Hervir la ropa: También era toda una tradición la de hervir la ropa, sobre todo la blanca, porque normalmente se hacía en un cubo de zinc. Lo que ahora hacemos dando al botón del agua caliente, antes era un verdadero tostón, poner la colada en la candela con detergente para hervirla.
Sosa: Creo que en el hervido de la ropa se utilizaban dos ingredientes, uno era la sosa.
Perborato: El otro ingrediente para hervir la ropa era el perborato.
Jabón verde: En un principio lo que se utilizaba el jabón verde el famoso jabón Lagarto, que por cierto todavía he visto que se vende en las tiendas de todo a un euro.
Lavaito: Creo recordar que esta palabra se utilizaba para denominar a una mezcla de sosa y perborato que antes se vendía suelto en papel de estraza. También se utilizó cuando aparecieron los primeros detergentes y yo el primero que recuerdo tenía la marca Betis, y dentro traía de regalo una pinza de la ropa, las primeras de plástico y de colorines que se vieron.
Añil: Para dejar a la ropa blanca, un blanco azulado se solía utilizar el añil.
Muñequilla: Para dar el añil se usaba la muñequilla, que era un trozo de tela sobre la que se ponía el añil, se le daba una vuelta enrollándolo y se metía en el agua de enjuagado.
Solear: Una técnica que también se utilizaba para dejar la ropa blanca como los chorros del oro era Solearla, que era ponerla en los cordeles al Sol.