lunes, 31 de octubre de 2011

Los trenes en Sanlúcar (1): El tren Bonanza - Jerez


La historia del ferrocarril en Europa tuvo su comienzo el año 1830 cuando se inauguró en el Reino Unido la primera línea que unía las ciudades de Liverpool y Manchester.
En el mes de abril de ese mismo año el rey Fernando VII por Real Orden de 28 de marzo concede la petición que había cursado Marcelino Calero Portocarrero, un español residente en Londres, otorgando la primera línea de tren que se adjudicó en España, que sería la que debería unir Jerez, El Puerto de Santa María,  Rota y Sanlúcar.
Este fue el primer trayecto de tren, que en ese momento se denominaban caminos de hierro, y este en particular llevaba el nombre de Camino Cristina, por la esposa de Fernando VII, María Cristina Dos Sicilias.
Claro que entre proyectos, solicitudes, concesiones, intereses y demás trámites administrativos, pero sobre todo presupuesto y financiación, llegó a dormir el sueño de los justo, porque pasó el tiempo y la idea nunca se vio materializada.
El ferrocarril de Jerez-Sanlúcar-Bonanza, del que todos hemos oído hablar, el que los mayores recuerdan con cariño y nostalgia, y que se hizo famoso por aparecer en la película de Antonio Molina, El pescador de coplas, también conocido en Sanlúcar como el tren del barrio alto y tenía su estación de llegada donde hoy se encuentra el colegio Blas Infante.
El tren que llegaba desde Jerez a Bonanza, no se inauguró hasta el día 30 de agosto del año 1877, habiendo durado la construcción de la línea de Jerez-Sanlúcar cinco meses, aunque se tienen noticias de su concesión y la tramitación del mismo desde el año 1860.
En un principio la ruta tenía un total de 25 Km de vías desde Jerez a Sanlúcar, aunque luego se construyó el tramo que iba desde Sanlúcar a Bonanza que habría de completarla, y durante el primer mes esos últimos tres kilómetros y medio se solucionaron con un ferrocarril movido por fuerza animal para transportar personas que uniría los dos puntos, porque ese tramo no se inauguró hasta el 12 de septiembre del año 1884.
Unos años antes, en 1857 José Gabarrón solicitó licencia para realizar el mismo proyecto, y aunque tuvo el permiso para construirla en 1861, no llego a realizarse.
Un mes después de inaugurarse al completo la línea, aun hubo que finalizar el recorrido con un pequeño tren de tracción animal que circulaba desde la estación de Bonanza hasta el muelle, que permitía de forma rápida y cómoda hacer el transporte de mercancías hasta los barcos y que se inauguró el doce de octubre del año 1884 y la concesión del mismo la tenía Eduardo Hidalgo.
Durante años el tren continuó funcionando, llevando gente hasta Jerez, hasta las viñas, al campo Jerez, y lo primero en desaparecer fue el que llevaba desde Bonanza al muelle, tal vez por la decadencia del puerto bonancero, aunque sus vías estuvieron en las calles durante muchos años, hasta que desapareció en los años setenta cuando se arreglo la infraestructura del barrio de Bonanza.
Pero un decreto del día 17 de diciembre del año 1964 era el que había de traer la mala noticia para la ciudad, la decisión de la extinción de la línea férrea que unía Jerez de la Frontera, con Sanlúcar de Barrameda, llegando hasta Bonanza y el cierre se argumentaba en el “signo especialmente deficitario de la explotación”.
Claro que en el decreto no se contaba que el tren se había quedado totalmente anticuado, sin que nunca se procediera a su renovación. Un tren al que llamaban la Carreta, debía ser por la velocidad que alcanzaba, ya que de Jerez a Sanlúcar se tardaba una hora y cinco minutos, con suerte, y después un rato más para los que fueran hasta Bonanza. Nada, o muy poco, había sido lo que se renovó en esos años, pudiéndose decir que el tren que tenía un recorrido para ser llamado el tren de las viñas, se había convertido en una de las la ovejas negras de los trenes españoles.
Aun había de durar el recorrido del tren de Jerez – Bonanza hasta el 6 de octubre de 1965 en que Renfe lo dio por finalizado y decidió disponer el cerrojazo. Habían sido 88 años del que hoy sólo nos queda alguna foto desteñida y algo estropeada. Ni siquiera había llegado al siglo.
Hace unos meses, el Ayuntamiento de la ciudad decidió colocar en una de las rotondas que se encuentran en el recorrido del tren del barrio alto, muy cercano a donde estaba la estación, una locomotora como homenaje a ese tren tan sanluqueño.
Únicos restos que todavía quedan en Bonanza del tren. Un apeadero para descargar las mercancías.